Etiquetas

, , ,

Para realizar esta entrada, me basaré en las palabras de un escritor que ha marcado mi vida. Él es Albert Espinosa y me ha hecho darme cuenta de muchas cosas. Muchos solo lo conoceréis como el creador de la serie catalana, pulseras rojas (Polseres vermelles) pero su legado va mucho más allá.

¿Por qué solo soplamos y pedimos deseos en nuestro cumpleaños? Normalmente, antes de soplar la tarta de uno más de nuestro cumpleaños, nos dice: ¡Vamos! ¡Pide un deseo! Pero no lo digas en alto que sino no se cumple. ¿Por qué solo soplamos en nuestro cumpleaños? ¿Acaso no podemos un día cualquiera, cerrar los ojos y soplar lo más fuerte que podamos para conseguir un deseo? ¿Tiene que ser siempre en nuestro cumpleaños? Según eso, solo podríamos pedir deseos una vez al año, eso sería realmente aburrido ¿no? Yo creo, como dice Albert Espinosa, que deberíamos soplar varias veces por semana, cerrar los ojos y soplar con todas nuestras fuerzas mientras pedimos un deseo.

Deseos

También están las historias de las estrellas fugaces. Nos cuentan que si vemos una estrella fugaz, tenemos que pedir un deseo, pero, ¿por qué no podemos hacerlo con las estrellas normales? Ellas son las que al fin y al cabo siempre se encargan de iluminar nuestro cielo ¿no crees?

Por otro lado, hablamos de pestañas. Siempre que se nos cae una pestaña, la colocamos estratégicamente en nuestro dedo índice normalmente, cerramos los ojos y cerramos pidiendo un deseo. O lanzamos monedas a un pozo sin fondo esperando a que sea el famoso pozo de los deseos del que todo el mundo habla.

No necesitamos de esto para pedir deseos, podemos pedir deseos siempre que queramos, solo basta con cerrar los ojos con fuerza y desearlo con todas nuestras ganas. Os dejo un párrafo del libro “El mundo amarillo” de Albert Espinosa, espero que lo disfrutéis:

“Yo siempre he creído que el mundo amarillo es el mundo en el que realmente estamos. El mundo que nos muestran las películas, el del cine, es un mundo creado por tópicos que no son verdad, y acabamos pensando que el mundo es así. Te enseñan cómo es el amor, y luego te enamoras y no es como en las películas. Te enseñan cómo es el sexo, luego tienes sexo y tampoco se parece al de las películas. Hasta te enseñan cómo son las rupturas de las parejas. Cuántas veces la gente ha quedado con su pareja en un bar y ha emulado una ruptura de cine. Y no funciona, no funciona porque lo que en el celuloide se despacha en cinco minutos, luego a ti te lleva seis horas y al final no rompes sino que te comprometes a casarte o a tener un hijo”.

Anuncios