18.000 niños menores de 5 años mueren cada día por causas que se pueden evitar, como hambre o enfermedades tan simples como una gripe. Muchas son las ONGs que piden ayuda para poder alimentar a niños que han tenido la desdicha de nacer en países subdesarrollados.

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Vemos imágenes como estas y nos parecen muy lejanas. Nos parece que nunca vamos a vivir en una situación así y que ya habrá gente que ayude, que no tenemos porqué ayudar nosotros.

842 millones de personas no tienen lo suficiente para comer. Esta cifra ha disminuido en 156 millones desde 1990. Es cierto que ha habido avances para erradicar el hambre pero aún sigue siendo uno de los principales problemas.

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Muchos niños no llegan a superar los primeros años de vida por causas de desnutrición, ya que sus madres no tienen los suficientes medios para alimentarlos. Aquí podemos ver un mapa de cómo está repartida el hambre.

El hambre tiene solución. Cabe destacar la historia de un niño somalí. En julio Sadak Hassan Abdi, de 18 meses de edad, sufría de desnutrición aguda y su madre tenia miedo de que muriese.

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Sin dinero para el viaje de toda la familia, Hukun salió de su casa en julio con Sadak, su hermana Iglan de 2 años, y su hermano de Najib de 7 años de edad. Abdi Hassan se quedó con sus otros dos hijos, Istar, de 5 años, y Mohamed, de 4 años.

El viaje en busca de ayuda tardó 14 días, con Hukun pagando el viaje en carreta  y caminando el resto del camino. Se dirigieron a Etiopía, en la creencia de que las cosas serian mejor. Sin embargo, cuando llegaron a la frontera, se encontraron con un centro de registro del PMA establecido para los desplazados internos tras la declaración de la hambruna en algunas partes de Somalia.

Reconociendo la grave condición del niño como desnutrición aguda, el PMA se encargo de que Sadak recibiera tratamiento médico de inmediato. Sadak no tardó en mostrar señales de mejoría y pudo salir del hospital. Una combinación de tratamientos en el hospital y la comida especial del PMA le ayudo a restaurar su salud.

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Podemos cambiar el mundo. Solo hay que colaborar con organizaciones como MSF o EDUCO con su conocida campaña de “Mamá me ha hecho para cenar un bocadillo mágico”.

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