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Bueno, escribo este post a raíz de la campaña que ha iniciado ONU mujeres para denunciar el hecho de que las mujeres siempre estén por debajo de los hombres. En esta campaña, demuestran a través de Google que si escribimos (en cualquier idioma) “Las mujeres no deben…” o “Las mujeres no deberían…” salen cosas que nos dejan un tanto impactados. 

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En esta campaña han puesto a mujeres con una barra de búsqueda en la boca en las que salen búsquedas reales. ¿Las mujeres no deberían tener derechos? ¿En qué mundo vivimos?

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Cuando creíamos que el mundo había evolucionado y que la mujer en algún momento podría estar a la altura de hombre, nos llegan con estas. Esto me lleva a analizar el caso del colectivo femenino con menos derechos en el mundo, que son las mujeres talibanas. Echando un vistazo por internet, una se puede encontrar de todo. El periódico ABC hizo el otro día un artículo en el que mencionaba “Las 29 prohibiciones que los talibanes imponen a las mujeres”.  Donde las más destacadas son: La prohibición de estudiar a las mujeres, el permiso a los hombres de golpear a las mujeres si no visten de acuerdo a las normas,  la lapidación pública o reír en voz alta.

¿Dónde están los derechos humanos cuando más se les necesita?  En el vídeo de la BBC muestra un poco cómo viven.

Hay varios casos de mujeres que merece la pena contar. La adolescente afgana Sahar Gul fue torturada y encerrada durante medio año por su marido y la familia de éste al negarse a tener relaciones sexuales con invitados. 

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Bibi Aisha, una mujer de 18 años de edad, huyó de la casa de su esposo, quejándose del trato violento y regresó con su familia. Una noche, el esposo llegó a la casa acompañado por militantes del Talibán, quienes exigieron que Bibi enfrentara la justicia islámica por su “falta”. Después de que un comandante talibán pronunciara su veredicto, el hermano de Bibi, respetuoso de la ley, la sujetó, y su esposo le cortó las orejas, y luego le cortó la nariz. Bibi fue abandonada, pero más tarde fue rescatada por socorristas y el ejército estadounidense. Después de pasar un tiempo en un refugio para mujeres en Kabul, Bibi Aisha fue llevada a Estados Unidos, donde recibió el tratamiento necesario y le fue realizada una cirugía reconstructiva. Actualmente, la joven vive en EEUU. 

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Para que el mundo cambie, tenemos que poner de nuestra parte, como el caso de Malala que hizo frente a su país reclamando que las mujeres tenían derecho a estudiar y casi le cuesta la vida. 

Las mujeres somos las que tenemos que levantarnos para conseguir un mundo mejor, un mundo donde sea igual visto que una mujer lleve pantalón corto como que un hombre vaya sin camiseta. 

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