¿Quién no ha sufrido alguna vez un “Tierra trágame” en toda regla? ¿Quién no ha metido la pata en algún momento y se ha muerto de la vergüenza? Pues sí, os voy a contar algo que le pasó a alguien, en algún momento y en algún lugar.

La típica historia del chico guapo de bus, ¿quién no se ha fijado nunca en alguien y ha dicho “Qué chico más guapo” o palabras más obscenas que no voy a poner aquí, pero que todas os podéis imaginar. Pues a la chica de mi historia le pasó. Vio a aquel chico y quiso saber más sobre él, sin saber que quizás estaba rebasando límites y jugando con fuego, sin saber que las cenizas también queman.

La chica le busca en twitter y ¡Zas! le encuentra, y cuando se quiere dar cuenta… La ha cagado, sin querer le está siguiendo. Deja de seguirle automáticamente, pero cuando mira al chico, que está a su lado sentado, se da cuenta de que está mirando quién le ha seguido. La chica no sabe qué hacer, se está muriendo de la vergüenza. ¿Por qué se había metido en su perfil? A veces ser cotilla trae sus consecuencias, pero yo estoy dispuesta a correr con esas consecuencias.

B.

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